
En plena debacle económica y financiera mundial, el consumo de drogas permanece inalterado.
Con razón desde la Comunidad Europea se pretende obligar a los paises miembros a contemplar el peso específico del narcotráfico en sus cálculos sobre el PIB en el futuro (permítanme acosejarles la lectura de una estupenda entrada de Jose Luis Prieto al respecto).

Sabedor de la que tiene encima, el nuevo presidente de los EEUU, Barack Obama, ha arrancado en su web change.gov una iniciativa de participación ciudadana (Citizens Breafing Book), orientada a recabar las sugerencias de los estadounidenses a su política futura. Un repositorio de ideas que permita al futuro mandatario estar en sintonía con las demandas sociales.
¿Recordáis una experiencia similar abordada -con claros y sombras- por el equipo de Zapatero, aquí en nuestro país?
¿Y sabéis cual es -como en aquella- la sugerencia más votada en la web estadounidense? Efectivamente: esa que pensáis
(actualización: atención también a la propuesta que ocupa el quinto puesto)
Gracias a Carlos, por el soplo.

Ahora que andamos de desaceleración, y el Gobierno se devana los sesos para encontrar soluciones al desbarajuste económico, nos gustaría desde Rosas Verdes aportar nuestro granito de arena. Hagamos números:
El Estado español ingresa, por multas y decomisos en materia de drogas, una cifra cercana a los 100 millones de euros anuales. Goloso importe, sin duda, que justificaría continuar la represión, siquiera por los pingües beneficios que obtiene el estado.
¿Y qué ocurre en aquellos países donde se despenaliza y regula el consumo?:
Holanda (con unas tasas de consumo y prevalencia muy inferiores a España) ingresa, a través de impuestos a los más de 700 coffee-shops, unos 400 millones de euros al año. Estos locales, donde está prohibida la entrada a menores y no se sirve alcohol, facturan al año una cifra bruta superior a los 2000 millones por año.
Uno dejó la escuela hace años, pero las cuentas que salen dejan poco lugar a dudas. Y mucho a la reflexión.
Esto me recuerda la anécdota de Esperanza Aguirre con Escohotado cuando, recién nombrada presidenta, llamó a capítulo al filósofo drogófilo y le preguntó: ‘¿Don Antonio, cómo resolvemos el problema de las drogas?’, a lo que el ínclito le contestó: ‘Abra coffee-shops, señora’.