De otra manera no se puede entender: Aznar estaba ayer claramente borracho. O, para ser justos, con cierto puntillo alcohólico. Ya digo que de otra forma es imposible que alguien, en pleno uso de sus facultades, soltara las barbaridades que soltó el ex-presidente en Valladolid, donde le distinguieron como Bodeguero de Honor de la Academia del Vino de Castilla y León.
Tal parece que, tras unas cuantas libaciones y después de la animada charla con recios bodegueros castellanos de verbo rudo, el juicio de Aznar se fue nublando, nublando, y nos dejó toda una serie de perlas sin desperdicio. Cito y comentamos:
??A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino (?) Es como esos letreros por las autopistas que dicen ‘No podemos conducir por ti’. Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? (?) Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; mientras no ponga en riesgo a nadie ni hago daño a los demás?
Y se quedó tan ancho.
Pues mire, señor presidente de honor del PP, desde aquí no podemos por menos que aplaudir su loa a las libertades individuales, y al derecho a hacer con su cuerpo lo que uno quiera, y esperamos que lo haga extensivo al consumo de drogas, la eutanasia, el aborto o el suicidio, decisiones todas muy personales, y que solo atañen a la libertad individual. En todo caso, háblelo con su colega Acebes, al que esto de echarse pal cuerpo lo que uno quiera, no parecía gustarle mucho cuando era responsable de Interior.
Pero lo que no es de recibo, señor Aznar, es que pretenda usted decirnos que se puede conducir bajo los efectos del alcohol o cualquier otra droga. Una barbaridad de aseveración en un pais en el que mueren en accidentes de tráfico más de 3000 personas al año, de los que el 30% está relacionado con el consumo de alcohol. Supongo que hoy, recuperándose del clavo, meditará sobre ello.
Uno no deja de pensar, viéndole tan dicharachero tras bajarse unos Pesquera, si no estaría también bajo sus efectos cuando nos aseguró que Irak tenía armas de destrucción masiva, cuando nos llevó a una guerra ilegal, ciscándose en el deseo colectivo o cuando insistió en ver etarras con turbante en los andenes. Típicos delirios alcohólicos, vaya.
Actualización (5/04): no soy el único que piensa que Aznar se ha pasado tres pueblos, aunque su entorno ha tratado de arroparle. Pues oigan, a lo mejor no estaba pimplao, no sé, juzguen ustedes mismos:
Loading...Habrá que recomendarle el Método Hasselhoff














7 Mayo, 2007 a las 12:13
El comentario que puse en meneame
Tampoco la ministra de Sanidad habló hace un tiempo de prohibir el vino y la hamburguesas, y no veas la de columnistas que se le echaron al cuello interesadamente, deformando sus palabras hasta límites inauditos. Da la impresión de que, en España, la prensa tiene una déficit cognitivo congénito, y lo volvemos a comprobar en este caso. Aznar ha sido torpe al mezclar en el mismo discurso alcohol y velocidad en carretera (si bien en ningún momento dijo que le parecía bien conducir bebido); hipócrita e inconsecuente, porque su gobierno fue tanto o más partidario del Estado Niñera que el PSOE (incluso estuvo a punto de introducir la ley más asquerosamente prohibicionista que se haya intentado promulgar en la democracia, me refiero al proyecto Acebes sobre el cannabis) y demagogo, porque no habría dicho lo mismo frente a otro tipo de audiencia. Sin embargo, y quitando su desafortunado comentario sobre la limitación de la velocidad, estaría de acuerdo con él punto por punto si de verdad creyera en lo que dice y estuviera dispuesto a pasar de las palabras a los hechos.
Por lo demás, la reacción de algunos colectivos ante estas declaraciones ha sido tan extemporánea, exagerada y pasada de rosca como las que suscitaron las respectivas y malinterpretadas declaraciones de la Salgado sobre las hamburguesas y el vino. No seamos sectarios, por favor.
7 Mayo, 2007 a las 12:58
Torpe, hipócrita, inconsecuente … y borracho. Yo que él, lo utilizaría como eximente.
Estamos en periodo electoral, y las incontinencias verbales se pagan. No es un concejal en las fiestas de su pueblo, tendría que haber tenido mucho más cuidado si no quería que le cayera la del pulpo. No es nuevo en esta plaza, que apechugue con lo que le toca.
saludos
7 Mayo, 2007 a las 13:36
Insisto en que si fue injusta la manipulación de las declaraciones de la ministra (algo que también habría que criticar en el discurso de Aznar, que tira de ello en su argumentación etílica), también lo es manipular las palabras de éste poniendo en su boca cosa que no ha dicho. Lo más preocupante es esta permanente distorsión de las declaraciones, venga de donde venga. Y también lo es que el PSOE, que retiró la ley del vino por la presión mediática, se presente ahora como abanderado de la sobriedad. Si tanto les preocupa el alcoholismo juvenil, deberían haber dejado el oportunismo a un lado.
7 Mayo, 2007 a las 18:43
Se le afea la inoportunidad, no veo yo manipulación. Decir que no le gustan los límites de velocidad, después de pedir que le dejen beber tranquilo, tiene muy mala interpretación. Y no es solo el PSOE quien le da caña, sino las asociaciones de víctimas, el RACE y probablemente hasta su señora le metiera un pescozón, al llegar a casa tarde y oliendo a vinazo.
Y menos mal que tiene chofer.
saludos
20 Agosto, 2007 a las 8:41
[...] de la carretera; estúpidos emuladores de Fernando Alonso o arrogantes, necios y beodos como un Aznar [...]