Esa es la suma total de células cerebrales que juntan entre todos los responsables del impresentable ’21 días’, de La Cuatro.

Tras someter a la reportera del programa a una sesión de camping-playa con indigentes (oig) y a una dieta radical, en la tercera entrega pretenden que la intrépida -a la par que descerebrada- Samanta Villar pase los 21 días preceptivos … fumando porros sin parar.

Supongo que con tal delirio lisérgico pretende demostrar las propiedades nocivas del cannabis, y la cámara nos mostrará seguro cómo la Villar sufre bajones de tensión, vómitos, pérdidas de memoria, temblores, ataques de pánico …

Dejando de lado el nulo valor científico de esta salvajada ¿Qué es lo que pretende recrear? Nadie consume cannabis hasta la extenuación, no tiene sentido alguno: todos los efectos agradables del THC desaparecen cruzando determinado umbral. Llega el abotargamiento y la abulia, efectos que ningún consumidor, por compulsivo que sea, busca. Por contra, estoy seguro de que la periodista no se detendrá hasta que caiga redonda.

En la misma línea cafre, me atrevo a sugerirles a los guionistas los siguientes desafíos para su amazona:

– 21 días bebiendo agua sin parar. Demostrará las perniciosas propiedades del H2O.

– 21 días tomando cafés y coca-colas. A ver si sigue despierta.

– 21 días consumiendo alcohol sin medida.

– 21 días bajo la ducha del baño.

– 21 días practicando sexo anal.

Y así hasta que haga de todas sus rutinas una obsesión, para demostrar finalmente la perogrullada de que TODO, en exceso, es pernicioso.

El programa se emite el último viernes de Marzo. Les recomiendo encarecidamente que se lo pierdan.

Esta entrada se colgó el viernes, febrero 6th, 2009 at 19:05 y está archivada en Periodismo. Suscríbete a los comentarios RSS 2.0 feed. Comentarios y pings están cerrados.