Algo está cambiando en el férreo sentir prohibicionista. Y me temo que esta vez el cambio es imparable.

Si hasta ahora la postura de los organismos internacionales y personalidades implicadas en la mal llamada ‘Guerra contra las drogas’, era la de endurecimiento de la leyes y las penas contra los consumidores y el mantenimiento del status de ilegalidad de todas las sustancias, se empiezan a escuchar voces internas que están haciendo tambalear los cimientos de las convicciones de la curia prohibidora.

Y ha sido Amérca Latina (sin despreciar a California con su sorprendente giro legal, que habrá que seguir de cerca) -la gran sufridora (en tanto que productora) de esta contienda sin contrario definido-, la que ha ‘abierto el melón’. Los países hispanoamericanos que tradicionalmente habían actuado como comparsas de EEUU, hartos ya de que les dicte la política el mayor consumidor de drogas del mundo (como le dijo Fox a Bush: ‘porque ustedes compran, nosotros vendemos’), han dicho ‘basta’. Basta a una política errática, de nulos resultados y que está provocando una sangría humana y de recursos insoportable.

La lista es abrumadora: Uruguay con el debate social abierto, Paraguay asumiendo fracasos, Argentina con sus leyes despenalizadoras (y su correspondiente aplicación), México con sus propuestas en la misma línea y, finalmente, tres ex-presidentes (Cardoso, de Brasil, César Gaviria, de Colombia, y Zedillo, de México) y su demoledor artículo en el Wall Street Journal, glosando las conclusiones de la pasada Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia -donde se propuso, clara y abiertamente, la legalización de la marihuana-.

Les dejo un extracto de la epístola de los tres ex-mandatarios, con el ruego de que la lean con especial atención. Porque, no lo olviden, estos mismos personajes han creído, hasta antes de ayer, que la única solución al problema del narcotráfico (que no ‘de las drogas’) era la represión policial y militar. Y, por supuesto, la ilegalidad del consumo.

Algunas citas elocuentes. “La guerra contra las drogas fracasó y ya es hora de reemplazar una estrategia ineficaz con políticas más compasivas y eficientes. Este es el mensaje central del informe de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia… Las políticas prohibicionistas basadas en la erradicación, interdicción y criminalización del consumo simplemente no han funcionado. La violencia y el crimen organizado asociados con el tráfico de narcóticos son problemas críticos en nuestros países. Latinoamérica es el mayor exportador mundial de cocaína y cannabis, y rápidamente se convierte en un gran proveedor de opio y heroína. Hoy, estamos más lejos que nunca de la meta de erradicar las drogas… En los últimos 30 años, Colombia implementó todas las medidas concebibles para luchar contra el narcotráfico en un enorme esfuerzo en el que los beneficios no son proporcionales a los recursos invertidos. Pese a los logros del país en la reducción de los niveles de violencia y crimen, las áreas de cultivos ilegales se expanden de nuevo. En México, otro epicentro del tráfico de drogas, la violencia ligada a los narcóticos ha cobrado más de 5,000 vidas sólo en el último año… Es urgente revisar las políticas antidroga inspiradas por Estados Unidos a la luz de los crecientes niveles de violencia y corrupción asociados a los narcóticos. El alarmante poder los carteles de la droga lleva a la criminalización de la política y a la politización del crimen. Además, la corrupción del sistema político y judicial está socavando las fundaciones de la democracia en varios países de América Latina… El primer paso en la búsqueda de soluciones alternas es reconocer las desastrosas consecuencias de las políticas actuales. Luego, debemos romper los tabúes que inhiben el debate público sobre las drogas en nuestras sociedades. Las políticas antinarcóticos están firmemente arraigadas en prejuicios y miedos que a veces tienen poca relación con la realidad. La asociación de drogas con el crimen segrega a los adictos a círculos cerrados en donde se exponen aún más al crimen organizado… Para reducir drásticamente el daño causado por los narcóticos, la solución a largo plazo es reducir la demanda de drogas en los países consumidores. Para moverse en esa dirección, es vital diferenciar entre substancias, ilícitas según el daño que infligen a la salud de las personas y el daño que las drogas causan al tejido social… Bajo este marco, proponemos un cambio de paradigma de las políticas antidroga basado en tres principios: reducir el daño causado por las drogas, reducir el consumo de drogas a través de la educación y combatir agresivamente el crimen organizado. Para traducir este nuevo paradigma en acciones debemos comenzar por cambiar el estatus de los adictos de compradores de drogas en el mercado ilegal a pacientes que son cuidados por el sistema de salud público… También proponemos una cuidadosa evaluación, desde el punto de vista de la salud pública, de la posibilidad de despenalizar la posesión de cannabis para uso personal. El cannabis es, por mucho, la droga más usada en América Latina y reconocemos que su consumo tiene un impacto negativo en la salud. Pero la evidencia empírica disponible muestra que los peligros causados por el cannabis son similares a los causados por el alcohol o el tabaco… Si queremos reducir efectivamente el uso de drogas, deberíamos mirar la campaña en contra del consumo de tabaco. El éxito de esta campaña ilustra la efectividad de las campañas de prevención basadas en un lenguaje claro y argumentos consistentes con la experiencia individual. De la misma manera, las declaraciones de ex adictos sobre los peligros de las drogas serán mucho más convincentes para los consumidores actuales que las amenazas de represión o las virtuosas exhortaciones en contra del uso de drogas.”

Narcoburócratas del mundo todos: a ver cómo parais esto.

Esta entrada se colgó el Jueves, Febrero 26th, 2009 at 13:13 y está archivada en Activismo, Internacional, Noticias. Suscríbete a los comentarios RSS 2.0 feed. Comentarios y pings están cerrados.